95de7cb_upload-1-hlzejgxjjets-jmug260324001.jpg

El gobierno Lecornu lo repite incansablemente: previsto para primavera, su proyecto de ley sobre descentralización no dará lugar a una “gran agitación” ni a un cuestionamiento de la milenrama territorial. Un posicionamiento cauteloso, sin duda esencial para que la reforma tenga éxito, dada la sensibilidad política de cualquier debate sobre organización comunitaria. Así lo demuestran los debates celebrados el lunes 30 de marzo en la Comisión Legislativa de la Asamblea Nacional.

Sus diputados estaban examinando un proyecto de ley propuesto en particular por el grupo Renacimiento. “con el objetivo de simplificar el milhojas territorial por parte de la comunidad individual”. Objetivo declarado: permitir que los departamentos agrupados en tales “comunidad única” confiar las habilidades locales que operan en su campo. Lo que implicaría por tanto la eliminación de una capa comunitaria.

La creación de las Grandes Regiones, en 2016, “no produjo los efectos esperados”estimado ante la comisión reunida por la diputada renacentista del Alto Rin Brigitte Klinkert, en el origen del texto: «Esta reforma ha distanciado a los ciudadanos de los centros de decisión e impide una acción pública local concreta.» «Ahora queremos dar realmente sustancia al principio de diferenciación territorial», añadió. Argumentos que no convencieron a los colegas a pesar del carácter transpartidista del texto. De hecho, entre sus firmantes se encuentran parlamentarios de Orizzonti, del MoDem así como algunos LIOT (Libertés, independientes, de ultramar y territorios), Les Républicains (LR) y socialistas.

Te queda el 71,71% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author