El Ártico ya no es sólo un horizonte interminable de hielo inundado de silencio. Se está consolidando como uno de los nuevos centros de gravedad de la competencia global. Una región donde los caminos del cambio climático se cruzan con los de la estrategia geopolítica, transformándola en un laboratorio natural de desafíos y oportunidades para quienes quieren o necesitan mirar hacia el futuro. Así lo destacó contundentemente Stefano Pontecorvo, presidente de Leonardo, la primera multinacional italiana en los sectores aeroespacial, de defensa y de seguridad, que también opera en el espacio, la electrónica, la ciberseguridad y los helicópteros. Es necesario mirar el Ártico con otros ojos. “Representa hoy – afirmó Pontecorvo – el punto de convergencia de una doble transición, tanto medioambiental como geopolítica. Por un lado, el progresivo derretimiento del permafrost y la transformación de los patrones climáticos están redefiniendo las rutas comerciales, las oportunidades económicas y, al mismo tiempo, nuevas zonas de vulnerabilidad. Por otro, explicó, “hay una creciente militarización del espacio ártico, una intensificación de las tensiones ligadas a la gobernanza de los recursos y un interés cada vez mayor por la protección de las infraestructuras críticas”. hoy representa una frontera estratégica donde la tecnología, la sostenibilidad y la seguridad se entrelazan en un equilibrio delicado y decisivo para el futuro global.
“Afrontar este desafío – subrayó – requiere una visión sistémica y compartida, capaz de unir a los gobiernos, las fuerzas armadas, la industria y el mundo de la investigación en un camino de cooperación estructurada y de innovación responsable”.