El Ecce homo de Antonello da Messina adquirido en los últimos días por el Ministerio de Cultura llegará a L’AquilaCiudad Capital de la Cultura para 2026. Así lo anunció la Ministra de Cultura, Alejandro Giulidurante el panel “La cultura como motor de desarrollo: valorización del patrimonio y crecimiento económico”, en el “Foro en Masseria”, que se desarrolla en Saturnia.
“El Ecce Homo tendrá como residencia L’Aquila y como domicilio toda Italia. ¿Cuál podría haber sido la residencia de Antonello da Messina en el año en que L’Aquila era la capital de la cultura? ¿Quieres que aparezca en Messina, en Roma, en Florencia, en todos los museos más importantes? ¿Quieres que no llegue a donde no lo esperas y donde la gente necesita ver la belleza y la historia? Pero L’Aquila es la capital de la cultura. »¿Y cuándo llegará a L’Aquila? “Iré a recogerlo en unos cuarenta días. La residencia está en L’Aquila, en el Fuerte Español, por lo que habrá muchos domicilios.“.
Obtención
Inicialmente, el valioso panel de doble cara estaba destinado a ser ofrecido en la subasta Master Paintings de Sotheby’s en Nueva York, pero fue retirado poco antes de la venta debido al gran interés del Ministerio de Cultura italiano, que adquirió la obra – fuera de la subasta – por 14,9 millones de dólares (se estima entre 10 y 15 millones de dólares), o aproximadamente 12,6 millones de euros.
Lo que representa la pintura
El panel, que data de principios de la década de 1460, mide sólo 19,5 por 14,3 centímetros y ha disfrutado de una larga y fuerte aclamación por parte de la crítica. Fue Federico Zeri quien la dio a conocer al público en 1981, y es precisamente a su reconstrucción a la que debemos la interpretación del gran consumo de la imagen de San Jerónimo, en el reverso, como resultado de una intensa devoción privada: la obra habría sido llevada en un bolso de cuero y besada y frotada varias veces. Una lectura compartida también por Fiorella Sricchia Santoro, una de las más grandes estudiosas de Antonello. Durante las últimas décadas, la pintura ha sido expuesta en importantes exposiciones internacionales, desde la Scuderie del Quirinale hasta el Museo Metropolitano de Nueva York, pasando por la gran exposición de 2019 en el Palazzo Reale de Milán. No se trata, pues, de un redescubrimiento reciente, sino de una obra emblemática en la producción del artista que contribuyó a transformar la iconografía bizantina del “varón de dolores” en una representación moderna y muy humana de Cristo sufriente, así como a difundir en Italia la técnica del óleo de origen flamenco.