VV7XZCWD-U65760586474tHk-1440x752@IlSole24Ore-Web.jpg

Los tiempos difíciles y confusos requieren claridad y seguridad: este fue el verdadero tema de la breve semana de la moda de Milán. La respuesta a tales investigaciones es natural; Obvio se podría decir, pero también eficaz: mirar lo conocido, lo ya hecho, en definitiva los clásicos -compartidos o propios, y por tanto arquetipos o archivos- y rehacerlos, creando una continuidad más que una ruptura.

De Armanitemplo del clasicismo más gentil, todo cambia para no cambiar en nada; Por la ventana entran bocanadas de aire fresco que ordenan los periódicos, pero no los estropean.

Giorgio Armani, la colección otoño-invierno 26-27

Galería de fotos18 fotos

“Comencé con colores densos y brillantes, materiales sedosos e iridiscentes, que mezclé con nuestras lanas opacas y preciosas, obteniendo una mezcla que, creo, habría sorprendido a Giorgio”, dice Leo Dell’Orco, que debuta oficialmente al frente de la colección masculina manteniéndose fiel al código de moverla unos pocos pero significativos milímetros.

En Armani, ésta es la decisión más acertada en este momento, sobre todo porque la estética fundacional de la marca, redescubierta por los más jóvenes, es más influyente que nunca. En las pasarelas encontramos de todo, pero con una ligereza impalpable, con un instinto lúdico que falta desde hace tiempo y que se ve subrayado por la decisión de que las mujeres también vistan ropa de hombre, con la única diferencia de que los tacones de aguja sustituyen a los cordones redondos y macizos.

Molesto por la comparación, Dell’Orco concluyó: “Creo que Giorgio nos habría hablado de esta prueba: se aprende bien”.

Referencia

About The Author