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Milán, 28 de marzo (Adnkronos) – Lombardía se afirma como locomotora industrial y política de Europa, un territorio capaz de decidir, coordinar e influir en las decisiones estratégicas del continente. Gracias a la acción del Consejero de Desarrollo Económico, Guido Guidesi, la región de Lombardía se convierte en el corazón de un eje que une industria, innovación y lobby institucional. De hecho, en los últimos cinco años, la Región se ha centrado fuertemente en las “redes institucionales”, como lo demuestran todos los trabajos realizados en el marco de realidades europeas como la Alianza de Regiones Automotrices (Ara), la Red Europea de Regiones Químicas (Ecrn) y la Alianza Europea de Regiones Semiconductoras (Esra), pasando luego de la cabina económica del Noroeste con Piamonte y Liguria a los acuerdos con Véneto y Emilia-Romaña, Valencia, Baden-Württemberg y Baviera.

Un eje cada vez más estratégico se está consolidando en el corazón de la industria manufacturera europea, el que se extiende entre Lombardía y Cataluña. Dos regiones líderes en producción industrial, densidad empresarial y capacidad de innovación que, en los últimos meses, han transformado la colaboración histórica establecida en el seno de los “Cuatro Motores” en una verdadera alianza estructurada para el apoyo en sectores estratégicos, como el de la química, pilar transversal de los dos sistemas productivos. La colaboración con Cataluña encaja perfectamente en la estrategia lombarda encaminada a construir un lobby europeo cada vez más autoritario; el objetivo es construir un bloque europeo de regiones intensivas en producción, capaces de defender cadenas de suministro estratégicas de fabricación.

En los últimos años, Lombardía ha liderado la Red Europea de Regiones Químicas (ECRN), duplicando el número de sus miembros y activando proyectos por valor de casi 20 millones de euros. Hoy, con Cataluña como presidenta, Lombardía mantiene la vicepresidencia de alianzas y colaboraciones estratégicas, representando a la Asociación dentro de la alianza Química Crítica. Este liderazgo permite a Lombardía y a las regiones aliadas influir en las decisiones en Bruselas, definiendo políticas de transición energética, industrial y ecológica en línea con las necesidades del tejido productivo. En Lombardía, el 98% de los productos manufacturados dependen de la química, una infraestructura invisible pero vital para la innovación y la competitividad europea: desde los productos farmacéuticos hasta los automóviles, desde la construcción sostenible hasta la química fina, Lombardía es un motor industrial y un centro de conocimientos técnicos europeos.

La alianza lombardo-catalana sigue tres direcciones clave: innovación e investigación, con proyectos conjuntos sobre química verde, materiales avanzados y tecnologías industriales sostenibles, con los programas europeos Horizon y Erasmus+; formación y capital humano, con caminos compartidos y movilidad de talentos entre universidades, centros de investigación y empresas, reforzando la competitividad del tejido productivo lombardo; transición ecológica, con experimentos sobre modelos industriales libres de carbono y reciclaje químico, posicionando a Lombardía como laboratorio europeo de una química sostenible y competitiva.

El encuentro de los lombardos con Cataluña no fue sólo industrial, sino ciertamente también político; Guidesi es la voz de Lombardía en las mesas económicas, garantizando que el territorio no sólo sea escuchado, sino que realmente tenga peso en las decisiones continentales. La colaboración con Cataluña, con las Regiones pertenecientes a los “Cuatro Motores”, con las Regiones del Norte del país y con las Regiones alemanas se inscribe en un proyecto más amplio: hacer de Lombardía el corazón decisorio y operativo de la industria manufacturera europea, guiando política e industrialmente todo el eje continental.

Hoy, Lombardía, además de ser un territorio industrial, es el motor y la voz autorizada de la Europa manufacturera. Un modelo que demuestra cómo las regiones pueden construir un sistema, influir en las decisiones europeas y defender cadenas de suministro estratégicas.

Un eje cada vez más estratégico se está consolidando en el corazón de la industria manufacturera europea, el que se extiende entre Lombardía y Cataluña. Dos regiones líderes en términos de producción industrial, densidad empresarial y capacidad de innovación que, en los últimos meses, han transformado una colaboración histórica en una auténtica alianza estructurada para el apoyo en sectores estratégicos, como el de la química, pilar transversal de los dos sistemas productivos. La reunión de Milán, tras el acuerdo lanzado en Barcelona en noviembre de 2025, marca una nueva etapa en un camino que combina política industrial, cooperación institucional y posicionamiento estratégico en Europa. Los protagonistas son el consejero para el desarrollo económico de la región de Lombardía Guido Guidesi y el consejero de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya Miquel Sàmper; un nombramiento que marca un paso decisivo hacia una colaboración cada vez más estructurada. De hecho, las dos instituciones han acordado intensificar las relaciones entre sus respectivos ecosistemas industriales, promover proyectos conjuntos y reforzar la coordinación en las relaciones con la Unión Europea.

“Lombardía y Cataluña – afirmó Guidesi – son dos regiones similares desde el punto de vista económico y social y contribuyen significativamente al PIB europeo. Colaborar de manera estructural significa reforzar el apoyo a sus respectivos sectores químicos, un sector vital para la industria manufacturera y en general para la competitividad internacional de nuestros territorios. Estamos implementando el trabajo que ya está en marcha con la red ECRN para proteger las empresas, el empleo y el know-how y lo que logramos en las mesas de las Chemical Products Alliance Reviews”.

“El acuerdo con Lombardía es estratégico porque nos permite reforzar sinergias e impulsar el sector químico, que es de gran importancia para la economía industrial de Cataluña. Y lo es más en el contexto geopolítico actual. Desde el Gobierno apoyamos a todo el tejido económico catalán ante el momento de incertidumbre internacional que vivimos, con medidas encaminadas a favorecer su resiliencia. La alianza con Lombardía representa una oportunidad para aunar esfuerzos entre las regiones punteras en el sector químico”, ha subrayado la consejera de Empresa y Trabajo de Cataluña. Generalitat de Cataluña, Miquel Samper.

Desde enero de 2026, Cataluña asume la presidencia de la Red Europea de Regiones Químicas (ECRN), reemplazando así a Lombardía, protagonista desde hace dos años. La transferencia de poder, formalizada en la asamblea general de Rotterdam el pasado mes de febrero, representa un fortalecimiento de la línea común. Durante la presidencia lombarda, la red creció considerablemente: duplicación de miembros (de 10 a 21), refuerzo del diálogo directo con la Comisión Europea, activación de proyectos financiados por alrededor de 19 millones de euros. Hoy en día, Lombardía mantiene un papel central como vicepresidente responsable de las alianzas estratégicas, en particular dentro de la Critical Chemicals Alliance, confirmándose así como uno de los actores más influyentes en la gobernanza europea del sector. Cataluña, por su parte, ha tomado la iniciativa con un objetivo claro: acelerar las políticas de competitividad y sostenibilidad de la química europea, en un momento en el que el sector se encuentra bajo una fuerte presión global.

La colaboración iniciada en Barcelona en noviembre de 2025 ha definido un marco operativo concreto: grupos de trabajo conjuntos, reuniones bilaterales periódicas y prioridades compartidas en términos de innovación, sostenibilidad y formación. No se trata de una simple sinergia institucional, sino de una integración entre ecosistemas productivos; Lombardía, primera región manufacturera de Europa, con alrededor de 45.000 empleados en el sector químico y un papel líder en química fina y especializada. Cataluña, uno de los principales hubs químicos del Mediterráneo, caracterizado por una alta concentración de empresas y una sólida integración entre industria e investigación. Ambos comparten una estructura económica basada en distritos avanzados, fuertes exportaciones y una profunda integración entre los sectores público y privado.

El punto de contacto más importante entre las dos Regiones es el papel sistémico de la química. No es una plataforma vertical, sino habilitante para toda la industria. En Lombardía, se estima que el 98% de los productos manufacturados tienen un componente químico, lo que resume la interdependencia entre sectores. Desde la farmacia hasta los materiales avanzados, desde los automóviles hasta la construcción sostenible, la química representa un factor de innovación tecnológica, un motor de competitividad, un elemento clave de la transición ecológica.

Cataluña es un referente en el sector químico, que representa el principal sector exportador del país, y cuenta con un ecosistema de primer nivel para las empresas de este sector. El sector representa el 12,5% del PIB catalán. Sobre la base de esta conciencia, Lombardía y Cataluña están construyendo una estrategia común: defender y relanzar la química europea en un contexto global cada vez más competitivo, marcado por altos costes energéticos y presiones regulatorias. Además, la cooperación entre las dos regiones se estructura en torno a tres ejes: innovación e investigación, a través de la participación conjunta en programas europeos (Horizonte, Erasmus+), las dos regiones pretenden reforzar la capacidad de desarrollo de nuevas tecnologías, en particular en los campos de la química verde y los materiales sostenibles; Cuando se trata de habilidades y capital humano, la brecha de habilidades representa uno de los principales problemas críticos en el sector.

Los proyectos conjuntos tienen como objetivo crear itinerarios formativos compartidos y facilitar la movilidad de talentos entre los dos territorios; transición ecológica, de la descarbonización de los procesos industriales al reciclaje químico, Lombardía y Cataluña pretenden posicionarse como laboratorios europeos de una química sostenible y competitiva. Además de la dimensión industrial, la Alianza tiene un fuerte valor político. El objetivo es presentarse de forma coordinada ante las instituciones europeas, influyendo en las políticas energéticas, de regulación industrial y financiando la transición. La ECRN, en este sentido, se ha convertido en una herramienta clave, una plataforma a través de la cual las regiones con uso intensivo de productos químicos pueden ganar masa crítica e influir en las decisiones comunitarias.

La sinergia entre Lombardía y Cataluña se enmarca en un marco más amplio, el de la necesidad de que Europa defienda su base industrial. En este escenario, el eje entre las dos regiones puede convertirse en un modelo reproducible, de integración entre territorios industriales avanzados, de coordinación política a nivel de la UE, de valorización de las cadenas de suministro estratégicas. No se trata sólo de una alianza regional, sino de un intento concreto de redefinir el papel de la química y la manufactura en el futuro industrial de Europa. La colaboración entre Lombardía y Cataluña representa una nueva fase de la política industrial europea: más territorial, más integrada y más orientada a la construcción de redes y cadenas de valor. En una Europa llamada a repensar su modelo de producción, la química –y las regiones que la impulsan– están volviendo a ocupar un lugar central. Y el eje Milán-Barcelona debería ser uno de los principales impulsores.

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