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Un coloso esmaltado. Hace cinco años, el municipio de Burdeos invirtió en un enorme árbol de 11 metros de altura, fabricado con vidrio y acero reciclados. El objetivo de esta compra, que costó 136.000 euros, era sustituir una conífera real que tradicionalmente se instala en la plaza del Ayuntamiento para las celebraciones de fin de año.

Esta obra reciclada fue diseñada por el artista Arnaud Lapierre. Crédito: Estudio de diseño Arnaud Lapierre
Esta obra reciclada fue diseñada por el artista Arnaud Lapierre. Crédito: Estudio de diseño Arnaud Lapierre

Una alternativa eco-responsable, impulsada por el alcalde ecologista Pierre Hurmic, que había dividido a los bordeleses. Mientras algunos coincidieron con el concejal, otros señalaron un atributo feo, demasiado caro y poco interesante.

“Vendo árbol, servido seis veces”

Este domingo 22 de marzo, Pierre Hurmic fracasó en su reelección, derrocado por el macronista Thomas Cazenave en la segunda vuelta de las elecciones municipales. Al día siguiente, los detractores del ex alcalde y de su conífera reciclada colocaron anuncios falsos y burlones en Leboncoin.

“El anterior inquilino dejó este árbol de Navidad de cristal porque tuvo que mudarse y no pudo conseguirlo rápidamente. Creo que el nuevo inquilino no lo querrá”, bromea uno de ellos. Mientras que otro dice: “Se vende abeto, servido seis veces. El precio se negociará con Pierre Hurmic”. Un tercer internauta bromea: “Después de un ligero cambio de rumbo en el ayuntamiento, ponemos a la venta nuestro árbol, que ya está… digamos… disponible. 136.000 euros, precio firme, conocemos su valor artístico”. La mayoría de estas publicaciones, difundidas por Le Figaro, han sido canceladas desde entonces.

De momento Thomas Cazenave no ha aventurado ninguna propuesta al respecto. Podría verse tentado a no volver a sacar nunca más el abeto experimental y volver a los árboles reales, como en la época del republicano Alain Juppé.

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