El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado en 2025 a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado organizado en 2022, podrá cumplir su condena en casa, dado su estado de salud. Desde el 13 de marzo, Bolsonaro, de 71 años, está hospitalizado por neumonía, uno de los varios problemas de salud que padece y que atribuye a una puñalada que recibió mientras hacía campaña para las elecciones de 2018 (que ganó).
La decisión de concederle el domicilio fue tomada por el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, que seguía el caso de su intento de golpe de Estado. Estuvo de acuerdo en que Bolsonaro regresaría a casa una vez que renunciara, pero también dijo que la decisión debería reevaluarse después de 90 días.
Bolsonaro fue encarcelado en la capital Brasilia y trasladado a un hospital de la misma ciudad, donde también se encuentra su domicilio. En casa tendrá una pulsera electrónica, estará vigilado por la policía local, no podrá utilizar el teléfono, no podrá interactuar con personas ajenas a su familia y no podrán realizarse manifestaciones fuera de casa. En noviembre, mientras se encontraba bajo arresto domiciliario a la espera de agotar sus opciones de apelación, intentó quitarse la pulsera electrónica con una máquina de soldar, según él debido a alucinaciones provocadas por ciertos medicamentos que toma. Luego de este episodio, fue llevado a prisión.