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YSólo han pasado unos meses desde que Ilia le dio a Malinin una mirada a su alma. Tenía sólo 20 años, dos veces campeón del mundo, dos años invicto y realizaba saltos sobre hielo como nadie. Una vez se describió a sí mismo como “Quad-God”, Dios de los cuatro, de una manera juvenil y arrogante. A estas alturas medio mundo lo llamaba así. “Creo que a veces, cuando corremos delante de una audiencia, todo el mundo piensa que somos robots o animaciones por ordenador”, dijo entonces a un portal olímpico en línea: “Pero todos somos atletas. Lo que hacemos requiere mucha fuerza mental, habilidad y resistencia. Y luego queremos que parezca fácil para los jurados”. En retrospectiva, parece una petición de ser amable con él si las cosas empeoran.

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