“Cómo fluye el dinero es cada vez más importante, no solo cuánto dinero fluye. » El mensaje del Informe de Pagos Globales 2025 de McKinsey es claro: después de cinco años de crecimiento vertiginoso, los pagos globales están entrando en una fase que es menos estelar en términos de crecimiento de ingresos, pero mucho más competitiva en términos de diseño de infraestructura, herramientas y experiencias.
Lo que alguna vez fue una búsqueda de eficiencia universal se ha transformado en una competencia entre diferentes sistemas de mercado, cada uno con sus propias filosofías, capacidades y limitaciones: “Algunos se centran en el control y la interoperabilidad entre infraestructuras centrales, mientras que otros priorizan la descentralización, la programabilidad y las redes privadas. Y otros están integrando pagos en plataformas, dispositivos y redes que no están tradicionalmente asociados con las finanzas.
En este contexto, el sector de pagos sigue siendo la mayor parte de los servicios financieros, generando 2,5 billones de dólares en ingresos a partir de 2 billones de dólares en flujos de valor, respaldados por 3,6 billones de transacciones en todo el mundo.
Durante el quinquenio 2019-2024, los ingresos por pagos globales crecieron a una media del 7% anual, impulsado principalmente por las altas tasas de interés. La caída de las tasas, combinada con un entorno macroeconómico en desaceleración, presiones sobre las tarifas y la prevalencia de planes de bajo rendimiento, desaceleraron el crecimiento el año pasado al 4%, en comparación con el 12% en 2023.
Para 2029, el crecimiento se estabilizaría en torno al 4% anual –con un escenario que oscilaría entre el 3% en caso de un shock y el 6% si la productividad despega– para un mercado esperado de alrededor de tres mil mil millones. Pero el verdadero punto de inflexión, señala McKinsey, es que “las decisiones de diseño que se tomen hoy determinarán quién lidera, quién sigue y quién se queda atrás”.