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Marco Rizzo, líder de la Democracia Popular Soberana, hace balance del congreso del partido y aclara las diferencias con el proyecto de Roberto Vannacci.

¿El congreso marca un paso importante para el Dsp?

“Sí, esto representa un salto de calidad. El DSP ya era un partido soberanista estructurado en el territorio, pero aún no se percibía plenamente. Durante estos dos días, hemos aclarado nuestra identidad, nuestra línea y nuestros objetivos”.

¿Qué mensaje central?

“Nuestra propuesta es coherente: de la unión de todas las fuerzas trabajadoras al multipolarismo. Estuvieron presentes delegaciones de 18 países. La presencia del embajador ruso, acompañada del mensaje de Lavrov, dio al congreso importancia internacional. Pero además de la respuesta de la embajada rusa, también destacó el trumpiano Joe Hoft”.

¿Cómo valora el proyecto de Roberto Vannacci?

“El verdadero problema es la organización. Postularse para un cargo requiere una estructura territorial, firmas y una línea clara. Mantener juntas realidades muy diferentes no compensa. Si tienes a alguien dentro de ti que dice que Putin es como Hitler o alguien que quiere la independencia del Véneto, ¿cómo puedes hablar de patria y soberanía? La centroizquierda sonreiría, como Bertinotti, que nunca me gustó”.

¿Es esta una operación limitada?

“No todos los males tienen un rayo de esperanza.

Nuestro objetivo es la desarticulación del corrupto y bipolar sistema político italiano. Vannacci dentro de la Liga era una cosa, Vannacci fuera de la Liga era otra, ya veremos; pero en la confusión teórica no se hace nada. El DSP trabaja para evitar el declive de Italia y revitalizar el país.

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