El gobierno de Keir Starmer defendió el domingo su reforma migratoria, que incluye reducir la duración de la estancia de los refugiados y eliminar el acceso automático a la asistencia social. El Ministerio del Interior anunció el sábado por la tarde dos medidas clave del texto, cuya presentación al Parlamento está prevista para el lunes.
Según este plan, los refugiados serían “obligados a regresar a su país de origen tan pronto como se considere seguro” y ya no se beneficiarían de una protección de cinco años, sino de treinta meses, renovables. El plazo para obtener la residencia permanente aumentaría de cinco a veinte años, excepto para quienes la soliciten “trabajar o estudiar”especifica el ministerio.
Interrogada por la BBC y Sky News, la ministra del Interior, Shabana Mahmood, defendió estas medidas en nombre de: “deber moral” para combatir la inmigración ilegal. “Veo que la inmigración ilegal está destrozando nuestro país, dividiendo comunidades y ejerciendo una enorme presión sobre nuestros territorios”dijo.
La izquierda laborista expresa su oposición
Tras llegar al poder en julio de 2024, el gobierno laborista tendrá que afrontar el ascenso del partido reformista de Nigel Farage, que ha hecho de la inmigración su principal campo de batalla. Desde principios de año, más de 39.000 personas han cruzado el Canal de la Mancha en embarcaciones improvisadas, una cifra ya superior a la de 2024.
El nuevo sistema, inspirado en el modelo danés, tiene como objetivo reservar ayudas de vivienda y subsidios para los refugiados que no pueden trabajar. “Sé que tengo que convencer a la gente de todo el país, no sólo al Parlamento, de que estas reformas pueden funcionar”reconoció a Shabana Mahmood. El Ministro también tendrá que movilizar al ala izquierda del Partido Laborista, que ya ha expresado su oposición a una política considerada demasiado cercana a las posiciones de la derecha populista.