7e99659_upload-1-fq3sygumpubz-000-a3rn8lb.jpg

El lunes 23 de marzo, Grecia concedió subvenciones por valor de 300 millones de euros a combustibles y fertilizantes; España ofrece un descuento de hasta 30 céntimos por litro de combustible en el surtidor; mientras que en Italia un decreto ley ha reducido el precio del combustible en 25 céntimos por litro. ¿Y Francia? Casi un mes después del inicio de la guerra en Oriente Medio, el 28 de febrero, que hizo dispararse los precios del oro negro e, indirectamente, los del diésel y la gasolina, el Gobierno también intenta reducir la factura. Pero sin ofrecer ayudas directas que le costarían al Estado.

¿Se considera una nueva pista? Pedir a las refinerías que produzcan más. Se envió una carta a las seis refinerías francesas, explica Bercy, “pedirles la capacidad de aumentar la producción de los productos que menos refinamos en la zona”. Entre ellos se encontraba el combustible para aviones (combustible de aviación) y, más aún, el diésel, del cual más de la mitad del volumen consumido en Francia se importaba, sobre todo del Golfo Pérsico antes de la guerra. Una situación de dependencia que ha provocado, desde principios de marzo, un incremento muy rápido del precio del gasóleo, incluso más que el de la gasolina, por encima de los 2,10 euros el litro en muchas estaciones de servicio.

Te queda el 61,1% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author