En “Markus Lanz”, el líder de AfD, Tino Chrupalla, tuvo que explicar las acusaciones de empleo mutuo de familiares dentro de su partido. Destacó que las relaciones laborales son legales, pero admitió que el empleo cruzado tiene “un sabor”.
El AfD está bajo presión en múltiples frentes: además de las acusaciones de corrupción y nepotismo, la política exterior también está provocando fricciones. Las diferencias son particularmente visibles en la guerra contra Irán. Mientras que el portavoz de política exterior Markus Frohnmaier elogió públicamente al presidente estadounidense Donald Trump, los líderes del partido Tino Chrupalla y Alice Weidel expresaron duras críticas.
El presentador del ZDF aprovechó la oportunidad para analizar con más detalle la línea de política exterior del partido y los posibles puntos de ruptura con “Markus Lanz”. Lanz luego preguntó directamente a Chrupalla: “El ataque, el asesinato de Jamenei, ¿dónde estás?”. El líder de AfD respondió que en su opinión es “difícil (…) matar a un jefe de Estado –independientemente de si lo consideras bueno o malo– (…) de esta manera”.
Para Chrupalla se trata de una “guerra que viola el derecho internacional” y en la que no ve ninguna estrategia. Continuó: “¿Quiere crear un cambio de régimen? Simplemente no lo veo”. Cuando Lanz le preguntó qué enfoque preferiría, Chrupalla explicó que “esta reorganización de gobiernos (…) tenía que venir del propio pueblo iraní”. Luego Lanz subrayó: “¿Son estos crímenes de guerra los que están cometiendo los israelíes (…) y los estadounidenses?” El político de AfD asintió y dijo con expresión seria: “Si atacas una escuela de niñas, es claramente un crimen de guerra”.
Lanz a Chrupalla: “Hay que tener un puesto”
En este contexto, Lanz quiere saber si esta valoración es compartida dentro del partido. Sin embargo, Chrupalla se mostró evasivo: “No puedo juzgar ni evaluar si todos en nuestro partido lo ven así”. Para Lanz las cosas no cuadraron porque: “¡Hay que tener una posición, una posición unida!” El líder de AfD respondió enojado: “Nosotros, como grupo parlamentario, tenemos esta posición”. Al mismo tiempo, admitió que en su partido había “opiniones mayoritarias sobre muchos puntos y posiciones”.
El periodista Frederik Schindler respondió con escepticismo: “Está claro que en el grupo parlamentario de AfD hay posiciones muy (…) contradictorias”. ¿La razón? Desde hace tiempo, el AfD se posiciona de manera diferente, “incluso hacia el régimen iraní, incluso hacia Israel. En realidad, desde hacía tiempo estaba claro que estaban del lado de Israel”. Además, el AfD se muestra desde hace años muy “crítico con el Islam”: “Era, por así decirlo, una imagen del enemigo. (…) En los últimos años la situación ha cambiado un poco.
Chrupalla “extremadamente decepcionado por Donald Trump”
Chrupalla subrayó entonces: “Yo también estoy del lado del pueblo israelí, no hay discusión”. Sin embargo, como “amigo de Israel” uno debe poder “criticar a un gobierno: el gobierno de Netanyahu”. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, también fue reprendido por el hombre de AfD. Chrupalla se refirió al estado de ánimo en EE.UU. y advirtió: “El 70 por ciento de los estadounidenses (…) no quieren más guerras. (…) Y al final tendrán que explicárselo a sus votantes”. Por tanto, su conclusión fue clara: “Estoy extremadamente decepcionado con Donald Trump, lo digo abiertamente en relación con sus promesas electorales y sus anuncios”.
Tino Chrupalla: “La ropa sucia se lava en casa”
La segunda parte del programa versó sobre la cuestión de los familiares en AfD, después de que se hicieran públicas varias relaciones laborales entre miembros de la familia. Chrupalla inicialmente calmó la situación: “Todos estos son contratos y relaciones laborales legales. ¡Ninguno es ilegal!”. Pero Frederik Schindler replicó: “¡Aún no lo sabemos!”. Según Schindler “en algunos casos (…) se trata de un trabajo ficticio que en realidad sería ilegal”. Chrupalla no se dejó disuadir y dijo con severidad: “¡Debes demostrarlo!”. Al mismo tiempo, admitió que es “un placer cuando tienes un trabajo transversal, porque obviamente al menos das la impresión de tener ventajas personales”.
Schindler se sorprendió y anunció que “todavía hay muchos casos que aún no son de dominio público. Esto significa que todavía queda mucho por hacer”. Chrupalla reaccionó a la defensiva: “No lo sé”. Aclaró además: “La ropa sucia se lava en casa. ¡Lo hacemos internamente y no lo hacemos a través del ‘mundo’ ni por ningún medio!” Cuando Chrupalla habló de “casos individuales”, Schindler respondió con irritación: “Si cada semana aparecen nuevos casos individuales (…), llegado un momento ya no podremos hablar de casos individuales”. Chrupalla reiteró, sin embargo, que esto se aclarará “no públicamente (…), sino internamente”. Finalmente Lanz preguntó con interés: “¿Aclararás esto sin reservas, de la manera más brutal posible (…)?” Chrupalla respondió: “El mayor bien (…) es la credibilidad. Y por supuesto que lo haremos, sí”.