Los suministros mundiales de agua dulce “están estructuralmente bajo presión” y “las extracciones de ríos, lagos y acuíferos exceden la cantidad de agua que puede reponerse mediante precipitaciones y deshielo”. En definitiva, el mundo está entrando en una auténtica “quiebra del agua”. Esta es la fotografía tomada por la gestora Swisscanto con motivo del Día Mundial del Agua (22 de marzo): el informe de Holger Frey, gestor principal de la estrategia Agua Sostenible de Zkb-Swiscanto, no es el más tranquilizador.
La advertencia de las Naciones Unidas
Según se informa, las Naciones Unidas lanzaron hace algún tiempo una advertencia a la opinión pública. Recuerde que desde 1990, la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua. A nivel mundial, los glaciares se han reducido casi un tercio desde 1970. Alrededor del 75% de la población mundial vive en países con suministros de agua inseguros. Según estas previsiones, los recursos hídricos mundiales corren el riesgo de volverse deficientes.
“En nuestra opinión – subraya Swisscanto – efectivamente existen soluciones que pueden movilizarse para combatir la escasez de agua”.
El caso de Alemania: todo un lago de Constanza se ha evaporado
La sorpresa se refiere a Alemania: contrariamente a lo que se podría pensar, es uno de los países donde las pérdidas de aguas subterráneas son mayores en el mundo. En este sentido, la organización ecologista Naturschutzbund Deutschland (Nabu) y la consultora Boston Consulting Group (Bcg) han realizado un estudio sobre Alemania publicado a principios de 2026.
Según este estudio, elaborado por Swisscanto, “cada gota cuenta”. De hecho, los recursos hídricos naturales de Alemania “ya han disminuido en aproximadamente 60 mil millones de metros cúbicos en las últimas dos décadas”, un volumen igual al del lago de Constanza. Paradójicamente, el mayor peligro se esconde en los detalles más pequeños. Se considera particularmente crítico el debilitamiento de los ciclos hídricos locales, debido a precipitaciones escasas o extremas, el agotamiento del suelo y la escorrentía superficial. » Según el estudio, “estos ciclos son fundamentales para mantener los paisajes frescos, húmedos y en equilibrio”.