Roma, 13 de febrero (askanews) – El orden mundial tal como lo conocíamos ya no existe, necesitamos una Europa soberana. Con estas fuertes palabras, el canciller alemán Friedrich Merz inauguró oficialmente la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC 2026), caracterizada por las fracturas entre Europa y Estados Unidos provocadas por la presidencia de Trump.
“Para esta conferencia se ha elegido un oscuro lema: ‘Bajo destrucción’. Este lema significa que el orden internacional, que se basaba en derechos y normas, está al borde de la destrucción. Me temo que debemos decirlo aún más claramente: ese orden, por imperfecto que fuera, incluso en el mejor de los casos, ya no existe”, comenzó Merz.
Según el líder conservador alemán, “la reorganización de
“La crisis global de las grandes potencias se está desarrollando más rápido” de lo esperado, al tiempo que subrayó que no estaba de acuerdo con el llamamiento a Europa para “excluir a Estados Unidos del papel de socio”.
“Una Europa soberana es nuestra mejor respuesta a la nueva era. Unir y fortalecer a Europa es nuestra tarea más importante hoy”, añadió, invitándonos a “fortalecer Europa dentro de la OTAN” y “probar el poder” de la industria de defensa europea.
La primera jornada (con un discurso previsto para las 19.00 horas) la cerrará el presidente francés, Emmanuel Macron. El discurso del Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que se reunió con su homólogo chino al margen de la Conferencia
Wang Yi, mientras las dos superpotencias intentan aliviar las tensiones, está previsto para el sábado, al igual que el del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.
Rubio es visto como una figura más “conciliadora”, un año después de que el vicepresidente JD Vance atacara las políticas de inmigración y libertad de expresión de Europa, sorprendiendo a los aliados europeos. En lo más alto de la agenda de la Conferencia, que concluye el domingo 15, están Ucrania y el fortalecimiento de las defensas europeas en el seno de la OTAN, así como las crisis en Oriente Medio e Irán.
En total, más de 60 jefes de Estado y de Gobierno y alrededor de 100 ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa llegaron a la capital bávara, respetando plenamente las medidas de seguridad y con unos 5.000 agentes de policía desplegados para el evento.