Los principales grupos políticos del Parlamento Europeo, incluidos los socialdemócratas (S&D), acaban de congelar la ratificación del acuerdo comercial firmado en julio de 2025 con Estados Unidos. Este texto, que debería estabilizar el comercio después de años de turbulencias, se encuentra ahora en un limbo legislativo. Iratxe García Pérez, presidenta del grupo S&D, confirmó la existencia de un acuerdo mayoritario para suspender el procedimiento. Consecuencia inmediata: la votación de ratificación, paso crucial para la entrada definitiva en vigor del tratado y su aplicación, queda cancelada de la agenda parlamentaria.
El detonante de esta parálisis diplomática está en los deseos territoriales de la Casa Blanca. Donald Trump amenaza con imponer nuevos aranceles, que oscilarán entre el 10% y el 25%, dirigidos específicamente a los países europeos que se oponen a su plan de tomar el control de Groenlandia.
Este territorio danés se ha convertido en el inesperado punto de fricción que está descarrilando la dinámica de cooperación iniciada hace menos de un año. Esta escalada plantea el espectro de una guerra comercial abierta, en la que los diplomáticos esperaban una calma duradera.
Sin embargo, el acuerdo del 27 de julio de 2025 constituyó un elemento central de la estrategia económica europea. Su objetivo: regular los derechos aduaneros mutuos y asegurar los flujos hacia el mayor mercado de exportación de la UE. Recordamos que las exportaciones de productos europeos a los Estados Unidos ascendieron a 503 mil millones de euros en 2023. El texto tenía como objetivo reducir algunas barreras aduaneras estadounidenses sobre los productos europeos. Sin la aprobación del Parlamento Europeo, este mecanismo de protección ya no podrá desempeñar su papel estabilizador, dejando a los exportadores del continente en una zona de turbulencias jurídicas y financieras.
El ejecutivo europeo no pretende permanecer pasivo ante la estrategia de presión estadounidense. En respuesta a las amenazas de Donald Trump, la Unión Europea está preparando activamente sus contramedidas. Entre las opciones sobre la mesa está la activación de la herramienta anticoerción, una herramienta diseñada específicamente para responder al chantaje económico. Al mismo tiempo, se está preparando un paquete de aranceles de represalia contra productos estadounidenses. esta estrategia “ojo por ojo” marca un claro empeoramiento del enfrentamiento entre los dos bloques.
En Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quiso recordar los fundamentos de la diplomacia contractual. Según ella, imponer derechos aduaneros adicionales entre aliados constituiría una “error”. Aunque pidió respeto a su palabra, prometió una reacción firme si Washington toma medidas. Esta línea de acción es compartida por Emmanuel Macron y varios líderes europeos. Su mensaje es inequívoco: Europa se niega a aceptar “la ley del más fuerte” y pretende mantener la unidad del bloque a pesar de las presiones externas, al tiempo que agudiza sus armas económicas.