Como queríamos demostrar. Después de días de discusiones internas, el Partido Demócrata logra dividirse incluso en el tema del antisemitismo. La reunión de ayer fue la de los senadores para intentar una mediación y presentar un texto único a la Comisión de Asuntos Constitucionales. Pero como anticipó Il Giornale el miércoles, la ruptura con los reformistas es irreparable. Así, la montaña da a luz a un ratoncito. En efecto, un texto en el que la lucha contra el antisemitismo se diluye, mezclada con el contraste de “otros actos y expresiones de odio y discriminación racial, étnica, nacional o religiosa”. Y es precisamente este punto, en consonancia con la vulgaridad pro-Pal, lo que irrita a la minoría del partido. De hecho, el proyecto de ley firmado inicialmente por Andrea Giorgis no fue firmado por cinco senadores (Graziano Delrio, Filippo Sensi, Simona Malpezzi, Walter Verini, Sandra Zampa). Además, la propuesta de la mayoría demócrata no adopta las definiciones de antisemitismo de la Declaración de Jerusalén ni la de la IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto). Lo cual está presente en el texto presentado por Delrio y calificado por los schleinianos como “iniciativa personal”. ¿El problema del proyecto de ley Delrio para el Nazareno? Esto equipararía la crítica al Estado de Israel con puro antisemitismo. De ahí el texto de Giorgis, que sitúa la discriminación contra los judíos en el caldero de actos genéricos de odio y discriminación. “Creo que debería haber una disposición específica sobre el antisemitismo; mi colega Giorgis ha realizado un excelente trabajo sobre la discriminación en general”, explica claramente Delrio. Pero la postura más dura es la del ex diputado Emanuele Fiano (en la foto). “Es un gran dolor y una gran herida para mí que mi partido no haya querido aceptar en el Senado una ley específica sobre el antisemitismo diluyéndola en una propuesta que lo contiene todo. Cuando Zan propuso hacer una ley contra la homofobia, nadie le pidió que añadiera también la islamofobia, que sin embargo hay que combatir. Es extraño”, exclama el ex parlamentario judío. “Elly Schlein continúa siguiendo las órdenes del secretario en la sombra Landini, por temor a perder el consenso de los que gritan en las plazas – comenta la senadora italiana Licia Ronzulli -. La valentía de los reformadores del PD al no haber firmado un compromiso débil que debilita la lucha contra el antisemitismo es buena”. Y ahora, el riesgo es el de un error en la Cámara, cuando llegue el texto de base del miembro de la Liga Norte Romeo, adoptado en comisión. Para evitarlo, el Partido Demócrata recurre a otro complicado truco. Un “comité selecto”, con Delrio en su interior, que será convocado para estudiar las enmiendas unitarias de los demócratas. En resumen, se avecinan otros conflictos.