Declarar infundados y por tanto rechazar los recursos de la Fiscalía de Milán contra las disposiciones de la Revisión que anuló en agosto las detenciones de Alessandro Scandurra (arresto domiciliario) y Andrea Bezziccheri (prisión), iniciadas en el marco de la maxi investigación sobre urbanismo y también por una hipótesis de corrupción. Ayer, ante el Tribunal Supremo, la vicefiscal general, Cristina Marzagalli, reiteró la petición que ya había hecho en los últimos días y por escrito al director general de Coima, Manfredi Catella (en la foto). Se espera la decisión del Tribunal Supremo en las próximas horas.
Durante la audiencia de ayer en Roma se discutieron todos los recursos, tres de los fiscales milaneses y tres de la defensa. Por tanto, se tomará una decisión sobre Catella, sobre el propietario de Bluestone y sobre el arquitecto y ex miembro de la Comisión de Paisaje del Ayuntamiento. También sobre el ex consejero del Palacio Marino, Giancarlo Tancredi, sobre el ex presidente de la Comisión, Giuseppe Marinoni, y sobre el directivo Federico Pella. Estos tres últimos recurrieron la decisión de la Revista que les reconoció -aunque reclasificando el comportamiento de “contrario a los deberes oficiales” a “inadecuado” y “vendedor de cargos públicos”- la acusación de corrupción y sustituyó el arresto domiciliario por una medida de prohibición. Por su parte, el defensor de Scandurra, el abogado Giacomo Lunghini, solicitó que se declare inadmisible el recurso del fiscal contra su cliente.
Hace unos días, el fiscal adjunto del Tribunal Supremo escribió en su discurso, teniendo en cuenta el debate sobre la posición de Catella, que compartía esencialmente la valoración del Tribunal de Vigilancia de Milán, que a su vez rechazó el planteamiento y la decisión del fiscal y del juez de instrucción. Marzagalli solicita que se desestime el recurso del fiscal. El representante del Ministerio Fiscal ante el Tribunal Supremo aceptó así las solicitudes de la defensa. Refiriéndose a la relación entre el director general de Coima y Scandurra, entonces miembro de la Comisión de Paisaje, y la supuesta corrupción, sostuvo que la Junta Revisora ”obtuvo la buena gobernanza de los principios” señalados por la jurisprudencia, “considerando que debe demostrarse que la realización del acto contrario a los deberes oficiales fue causa de la prestación de utilidad al funcionario público”. Por tanto, suscribimos la opinión de los jueces de Libertad que consideraron “que las conclusiones de los autos no demuestran la formación ni el funcionamiento de un acuerdo corrupto entre Scandurra y Catella como director general de Coima, ya que no se puede afirmar que los pagos de facturas por parte de la “sociedad al arquitecto” sean imputables a un acuerdo corrupto y no vinculados a la actividad profesional efectivamente realizada”.