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Como era de esperar, el jueves 2 de abril la Asamblea Nacional rechazó el proyecto de ley constitucional que creaba un Estado de Nueva Caledonia dentro de la República Francesa. El texto, adoptado en el Senado en febrero, debía aplicar el acuerdo Bougival del 12 de julio de 2025, completado por el acuerdo “Elysée-Oudinot” del 19 de enero. Dos compromisos incompletos, porque fueron rechazados por los canacos y el Frente Socialista de Liberación Nacional (FLNKS). Para el principal movimiento independentista, Bougival, destinado a suceder el acuerdo de descolonización de Numea de 1998, no garantizó al pueblo canaco el ejercicio de su derecho a la autodeterminación.

La moción de rechazo promovida por la izquierda y presentada por el diputado comunista Emmanuel Tjibaou, también presidente de la Unión Caledonia (principal formación del FLNKS), fue adoptada con 190 votos a favor y 107 en contra. “Bougival representa una ruptura en el proceso de descolonización” por qué está instalado “Un modelo de autonomía interna, un estatuto duradero en Francia”justificó Emmanuel Tjibaou. El FLNKS lo teme “El pueblo canaco no se convierte en un simple componente del pueblo caledonio, al que ahora se le ha confiado el derecho a la autodeterminación”. Según el parlamentario, “La vocación de Francia es apoyar a la Nueva Caledonia canaca en el camino hacia su emancipación, no retrasarlo, sembrar obstáculos en el camino, imaginar obstáculos legales, muchas líneas Maginot que al final resultarán ineficaces”.

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