Se asustaron pero al final hicieron lo imprescindible. Los jugadores del Paris Saint-Germain (PSG) se clasificaron para los octavos de final de la Liga de Campeones, después de un difícil empate (2-2) contra el AS Mónaco (ASM), el miércoles 25 de febrero, en el partido de vuelta del play-off, en el Parque de los Príncipes. Un billete para la siguiente ronda desgarrado por el dolor, tras la difícil victoria (3-2) en el partido de ida, tras una mediocre actuación de los campeones de Europa.
“Fue difícil. Fue un partido trampa”El técnico del PSG, Luis Enrique, reconoció en rueda de prensa lamentarlo “demasiadas imprecisiones” por sus jugadores. El contraste es sorprendente: si el año pasado los parisinos derrotaron al Brest en la misma fase (3-0 y 7-0), esta vez pasaron por la ratonera, superando laboriosamente la actual octava plaza de la Ligue 1.
Al final del partido, tanto en el terreno de juego como en las gradas, los campeones parecían aliviados, conscientes de haber evitado una eliminación prematura, sinónimo de inmensa desilusión. Sin embargo, sin sentirse tranquilos por esta decepcionante actuación, que una vez más puso de relieve las deficiencias ya encontradas esta temporada. Sobre todo con una defensa febril, que ha encajado siete goles en los últimos cuatro partidos.
Te queda el 77,85% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.