En el número 12 del bulevar Montmartre de París (9º), a dos pasos de los teatros y de los pasajes cubiertos, un olor familiar atrae a los curiosos. Detrás de la fachada de La Cheese Experience*, 350 m² íntegramente dedicados al queso. Nueve salas, proyecciones, locuciones, personajes en 3D y, sobre todo, siete quesos para degustar durante un viaje divertido, a 17 euros para niños y 22 euros para adultos.
Pero detrás de esta escenografía inusual se esconde ante todo la historia de un hombre: Fabrice Gepner. A sus 36 años, este parisino no empezó su carrera en una bodega añeja. Graduado de ESCP Business School, ha adquirido pasantías y experiencia en el campo de inversiones. Una carrera brillante sobre el papel, pero un profundo malestar detrás de escena. “Me sentí mal”, confiesa. “Odia” su primer trabajo como financiero.