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Edoardo Sirignano

Cambio de estación no sólo entre los políticos, sino también dentro de la ANM. Esta vez dimite Cesare Parodi, el jurista turinés a quien, en los últimos meses, hemos oído y leído por sus repetidos ataques contra el gobierno. Por el contrario, incluso su último día como presidente estuvo marcado por invectivas contra el Palacio Chigi. Respecto al referéndum, dijo sin rodeos: “Volvimos a encender las luces, pero no limpiamos la habitación”. Incluso cita al inolvidable Rey Arturo para enfatizar “la unidad de los que han vencido”. Insta a sus compañeros a no olvidar un momento que cree que pasará a la historia, al igual que Merlín y los caballeros míticos: “Recuerda decirte siempre que estuve allí esa noche”. Por eso invita al Comité Central de su asociación a trabajar para seguir “demostrando a los ciudadanos que tienen la voluntad de resolver los problemas relacionados con la justicia, en particular a aquellos que votaron a favor”. Un poco como si fueran enfermos a los que hay que tratar. Tampoco faltó veneno contra el subsecretario Fazzolari, quien había especulado sobre las repercusiones posteriores a la votación. “Sus temores – subraya – son infundados. Seguiremos haciendo cumplir la ley. » Una crítica a los colegas que se han pronunciado a favor de la reforma: “No me gustan los que aparecen con chaquetas del partido y vienen a decirme que me involucre en política. »

En este sentido, son aún más claras las palabras de su secretario Rocco Gaspare Maruotti cuando explica cómo “el riesgo de afectar a la Constitución, afortunadamente, ha sido contenido”. Un auténtico arrebato contra la mayoría también por parte de Angelo Reale, asesor del Tribunal de Apelación de Catania: “Los ciudadanos – pontifica – no nos premiaron, sino que castigaron una mala política”.

La única que no critica al centroderecha es Natalia Ceccarelli, jueza del Tribunal de Apelación de Nápoles y líder del Sí, que cerró la puerta en las narices de la junta directiva de la ANM, después de haber rechazado públicamente las celebraciones napolitanas. Una cosa es segura, si su gesto conquista las redes sociales, es casi ignorado por el sindicato de magistrados.

No es casualidad que Giuseppe Tango, el juez que, al ser interrogado sobre el gobierno, habló de una “deriva autoritaria que hay que frenar”, ocupe el lugar de Parodi. Respecto al referéndum, también empieza a decir que es “el momento de alegrarse por un objetivo esperado”. Por eso su “apertura al diálogo” con los demás poderes del Estado es sólo una esperanza. Entre el decir y el hacer, decían los antiguos, hay un mar. Aunque han sido denunciados por el poder judicial independiente, los miembros de su ejecutiva no quieren nada más que sentarse a la mesa con Meloni. Nunca antes había sido tan relevante como en esta situación la legendaria frase de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “Cambiar todo para cambiar nada”.

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