elEl aumento de los paros laborales se ha convertido en una cuestión política importante. Alimenta preocupaciones presupuestarias y debates de sospecha hacia los médicos, acusados de recetar con demasiada facilidad. Esta lectura, sin embargo, es reduccionista. No tiene en cuenta la realidad clínica y social que se vive cada día en la práctica médica, particularmente en la práctica general.
Las solicitudes de parar rara vez caen dentro de una lógica de conveniencia. Un cuidador de 45 años consulta por insomnio, dolor generalizado, ansiedad y ataques de llanto. Tiene una escasez crónica de personal, trabaja horas extras y tiene miedo todos los días. “grieta”. Desde un punto de vista médico, no es necesario un diagnóstico agudo. Humanamente y profesionalmente la situación es inestable. Rechazar un confinamiento significa ignorar un riesgo real de colapso. Concederlo significa muchas veces compensar la falta de prevención y apoyo en el trabajo.
Otra situación habitual: un directivo de 38 años, hasta entonces sin antecedentes, llega vacío, incapaz de concentrarse, abrumado por una ansiedad que él mismo no comprende. Que no es ” enfermo “ en el sentido clásico, pero ya no puede trabajar. El cierre se convierte entonces en una medida de protección temporal, a falta de una alternativa inmediata. Esto no es un consuelo, es una señal de advertencia.
Sin embargo, sería deshonesto ignorar el punto de vista de los empresarios, que también consideran abusivas las situaciones vividas. Un ejemplo se repite periódicamente: un empleado que ha sido sometido a una intervención quirúrgica, cuya consolidación el cirujano considera satisfactoria y recuperación posible, consulta a otro médico, que le concede tres semanas adicionales de baja.
También se denuncian otras situaciones: tras un desacuerdo profesional, a veces por una simple palabra equivocada, un empleado anuncia su intención de tomarse un tiempo libre. La huelga laboral se convierte entonces en una respuesta inmediata a un conflicto que ni la empresa ni el diálogo social son capaces de regular.
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