El ultimátum de Donald Trump y el nuevo desafío de Irán. El presidente de Estados Unidos fija un plazo estricto para reabrir el Estrecho de Ormuz en 48 horas: Si esto no sucede, Estados Unidos atacará las centrales eléctricas iraníes, con consecuencias desastrosas para la infraestructura energética. Teherán no se rinde y responde reiniciando. Cualquier ataque estadounidense provocará una respuesta similar contra los países del Golfo y el estrecho de Ormuz quedará completamente cerrado. Sólo unos pocos petroleros autorizados por la República Islámica transitan actualmente por este tramo marítimo, que representa el 20% del tráfico mundial de petróleo. Un cierre total empeoraría la crisis del mercado, con consecuencias adicionales para los precios del combustible.
El ultimátum
Con un galón de gasolina que cuesta casi 4 dólares, Ormuz se está convirtiendo en un tema central en la Operación Furia Épica lanzada por Trump el 28 de febrero. “Si Irán no abre completamente el Estrecho de Ormuz sin amenaza en 48 horas, Estados Unidos atacarán y destruirán sus plantas de energía Empezando por el más grande”, escribió el presidente americano en La Verdad. El ultimátum expira en la noche italiana del lunes 23 al martes 24 de marzo. “Pronto descubriréis lo que sucederá con el ultimátum sobre las centrales eléctricas: el resultado será muy positivo. Habrá destrucción total de Irán y funcionará muy bien”, añadió el número 1 de la Casa Blanca, en declaraciones al canal israelí Canal 13.
la reacción
La primera reacción vino de los Pasdaran: si los estadounidenses atacan la infraestructura de suministro de energía y combustible de la República Islámica, “toda la infraestructura energética de propiedad estadounidense en la región será atacada”. De ahí la continuación del “relanzamiento”. “Si las amenazas de Estados Unidos a las centrales eléctricas iraníes se materializan, el Estrecho de Ormuz quedará completamente cerrado y no se reabrirá hasta que nuestras centrales destruidas sean reconstruidas”, dijo el comandante operativo militar Khatam Al-Anbiya en un comunicado difundido por la televisión estatal iraní.
Condiciones en Washington y Teherán
Las distancias entre Washington y Teherán son enormes y están formalizadas en blanco y negro. Para poner fin a la guerra, Trump pide la reapertura del Estrecho de Ormuz, límites a los programas nucleares y de misiles balísticos de Irán y el fin del apoyo a Hezbolá, Hamás y los hutíes. ¿La respuesta? Un “no” categórico, ya que Irán ha puesto no 3 sino 6 condiciones: desde la garantía de que la guerra no se repetirá, pasando por el cierre de las bases militares estadounidenses en la región, hasta un nuevo régimen jurídico para el Estrecho de Ormuz. A este trío se suman otras cuestiones: el pago de compensaciones a Irán, el fin de la guerra en todos los frentes regionales y la extradición de los profesionales de los medios de comunicación anti-iraníes.
En este contexto, parece complicado plantear la hipótesis de un epílogo del conflicto a corto plazo. Estados Unidos continúa transfiriendo hombres –incluidos más de 2.000 marines– y barcos a la región. Los funcionarios de la Casa Blanca dijeron a sus homólogos israelíes que una posible operación para reabrir el Estrecho de Ormuz podría durar varias semanas, como reveló el canal de televisión israelí Canal 12. Casi todo dependería del ultimátum de Trump: si el no de Teherán se mantuviera inalterado, la guerra tendría que prolongarse para dar tiempo a la operación estadounidense y por lo tanto, volvieron a decir los estadounidenses, sería necesario un cambio de estrategia.