Cuando su emisora ​​local, SWR, preguntó recientemente a Manuel Hagel cuáles eran sus mayores puntos fuertes, respondió: “Como padre de tres hijos: calma, perseverancia, ambición”. Como el mejor candidato CDU ahora podrá hacer uso de una de las tres virtudes en particular. Quien, como este hombre de 37 años, quiera convertirse en el Primer Ministro más joven de la historia de la República Federal ya no tiene que demostrar su ambición: él la encarna. La perseverancia ya no debería ser necesaria: el próximo domingo se celebrarán elecciones en Baden-Württemberg. No, Hagel necesita calma ahora. Porque a finales de la semana pasada una conmoción se extendió por las estructuras de la CDU, más rápido de lo que un suabo puede decir “nos tiene”. Ahora bien, esto no debería convertirse en pánico.