El alcalde de Niza, Christian Estrosi (Orizzonti), acusó el sábado por la tarde “la violencia de extrema derecha de Pierre-Édouard Stérin”, durante un debate electoral en el que fue interrogado sobre la cabeza de cerdo acompañada de una estrella de David colocada frente a su casa.
“Soy víctima de manipulación, de intentos de infiltración, de desestabilización que siguen a una campaña de violencia por parte de los equipos del señor Ciotti”, afirmó, apuntando a su principal oponente, el diputado Éric Ciotti, presidente de la UDR, aliado de la RN.
“He recibido violencia de ese lado, de la extrema derecha de Pierre-Édouard Stérin, que, entre ellos, tiene personas implicadas en la xenofobia, el antisemitismo, el racismo y el cibercrimen”, afirmó el alcalde saliente, que aspira a un cuarto mandato. “Llegará un momento en que la justicia dirá la verdad que podría revelar una serie de cosas interesantes”, sugirió también.
Un “contrafuego” según Ciotti
El empresario conservador Pierre-Édouard Stérin es el promotor del proyecto “parapolítico” llamado Périclès, que pretende en particular “hacer que una élite se oponga” a “todas las fuerzas de derecha”.
Éric Ciotti denunció un “contrafuego” del que Estrosi sería seguidor. “Es ridículo, el señor Stérin no tiene nada que ver con esta campaña”, respondió Ciotti, que según varias encuestas parece ser el favorito en Niza.
“Leí la prensa y se planteó otra hipótesis, la de una manipulación que se parecería, para los mayores, al ataque al Observatorio, en plena campaña electoral”, lanzó también Éric Ciotti, refiriéndose a un ataque contra François Mitterrand en 1959, que el futuro Presidente de la República había sido acusado de haber inventado.
Después de la detención el miércoles de dos personas sospechosas de haber dejado la cabeza de cerdo frente a la casa de Estrosi, el caso tomó un nuevo giro el viernes con la explotación del teléfono de uno de los acusados, que reveló comunicaciones con un estrecho colaborador del alcalde, al que el electo dio su apoyo esta tarde, sugiriendo un intento de infiltración.
Los dos sospechosos, de nacionalidad tunecina, fueron puestos bajo custodia cautelar en el marco de una investigación judicial abierta por violencia agravada contra un funcionario público electo, incitación pública al odio o violencia. Los investigadores no descartan la posibilidad de manipulación o interferencia extranjera.