Durante la tradicional quema del árbol de Navidad, los habitantes de Stralsund se deshicieron de los restos navideños clavados en la playa. La gente no sólo podía calentarse junto al fuego, sino también refrescarse con vino caliente y salchichas. Para los más pequeños se ofrecieron ponche, cacao y malvaviscos. También hubo música.

En realidad, los árboles de la playa deberían haberse convertido en humo hace una semana. Sin embargo, la tormenta invernal “Elli” frustró los planes. Los organizadores pospusieron el evento una semana debido al mal tiempo.

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