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Detente, dimite. Desde la procesión de Roma hasta la de Messina, las consignas son similares. “Meloni, dimisión” es la pancarta que abrió la manifestación en la capital, en un lugar de Porta San Paolo, encabezada por bomberos que también lucieron el símbolo de la bandera palestina en sus uniformes. Esta es la segunda parte de la huelga general que comenzó el viernes con manifestaciones en numerosas plazas de todo el país y que ayer se concentró con la manifestación nacional en la capital. Varios miles de personas se reunieron en Roma, entre ellas también Greta Thunberg y Francesca Albanese, precedidas por un cordón de seguridad.

La marcha “contra la economía de guerra y por una Palestina libre” estuvo precedida por un encuentro titulado “Justicia reconstruida” que tuvo lugar en los espacios de la Universidad Roma 3 y contó con la participación, entre otros, de Thiago Ávila, María Elena D’Elia, Calp y Thunberg y el propio Albanese. “El hecho de que la Flotilla, tanto la actual como la anterior, estuviera en el mar no es un éxito, es un fracaso. El fracaso del sistema, el fracaso de un sistema basado en la explotación de unos pocos hacia los muchos, en el colonialismo”, declaró el sueco. Además, se anunció que la flotilla se reiniciaría en los próximos meses, cuando las condiciones climáticas sean más favorables.

“El 29 de noviembre es el día de solidaridad con el pueblo palestino, una fecha conmemorada desde hace muchos años pero quién sabe por qué no empezó todo en octubre de 2023”, dijo en un vídeo utilizado para iniciar la manifestación. En las mismas horas se celebró también en Milán una “manifestación nacional”, como la llamaron los organizadores, donde, sin embargo, no había grandes nombres, pero sí los grupos habituales, que querían entrar en la Piazza Duomo, que fue bloqueada por agentes antidisturbios y con barreras de seguridad, que detuvieron la procesión e impidieron que continuara.

Al mismo tiempo, en Messina se celebró la manifestación “No Ponte”, contra el gobierno Meloni pero también contra el gobierno israelí y por Palestina. Una comunión de intenciones con el grito de “Palestina libre” y “boicot a Israel” porque, dicen, “las luchas están unidas o no”. Elly Schlein también estuvo presente en Messina para “apoyar la acción de los comités por el no al puente porque este bloqueo es una victoria para ustedes, para los argumentos que han presentado pacientemente”. Confirmó el apoyo de la oposición enviando un mensaje a Meloni y Salvini, dando por sentado que el puente no se construirá, aunque no sea el caso: “Debéis parar y pedir disculpas por la vergüenza de haber desperdiciado 13 mil millones”. Contradiciéndose, declaró luego que “la batalla no ha terminado, intentarán forzarla de nuevo” porque “ésta es la vieja política que persigue los sueños de Berlusconi”. El de Schlein es otro intento de titular en una batalla por unos cuantos votos más, con frases empaquetadas y “Instagrammable”.

La tendencia general que se desprende de estas plazas parece ser

pero esto también dará lugar a nuevas protestas, además de no Ponte, no Israel y no Meloni, que ya surgieron durante la manifestación en Roma, donde grupos sociales también comenzaron a manifestarse por la Venezuela de Maduro.

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