Aurelia, que en realidad no tiene ese nombre, quiere montar su propio negocio. Tiene un concepto interesante para una combinación de deporte y psicoterapia clásica, es decir, un paseo por el bosque en lugar de en el sofá, y para personas avanzadas, un poco de jogging, para poder también conversar. Me muestra su collage inspirador, que ciertamente no es un plan de negocios.
Me emociono y le digo que leo una vez porque las conversaciones que surgen al caminar son muy profundas. Y no sólo por el aire fresco, sino también por el hecho de que la mirada recorre el paisaje, de un lado a otro, y que esto aparentemente desencadena un proceso de curación en el cerebro.