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Perros adornados con pancartas militantes, una gran pancarta, vecinos e investigadores enfadados: así marcó el tono de la tercera reunión de información pública sobre la construcción, cuyas obras comenzarán en 2028, del último edificio del campus Condorcet en Aubervilliers (Sena-Saint-Denis), que tuvo lugar el 3 de diciembre. Desde 2020, numerosos miembros de este gran campus universitario, concebido como un París-Saclay de las ciencias humanas y sociales y que reúne once institutos de enseñanza superior y de investigación (de los que forman parte el CNRS, la Escuela Nacional de Cartas y el Instituto Nacional de Estudios Demográficos, INED), han luchado por preservar la hectárea de césped arbolado donde se ubicará el futuro edificio.

La ampliación de la Escuela de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales (EHESS) y de la Fundación Casa de las Ciencias del Hombre (FMSH), que tendrá que acoger a su personal y a sus usuarios en 2030, suscita una sincera oposición. Un cartel, distribuido a la entrada de la sala donde tuvo lugar la presentación, nos recuerda que Aubervilliers está ahí “una de las ciudades que carecen de espacios verdes en la región parisina: menos de 1,5 m² por habitante – mientras que la OMS recomienda un mínimo de 10 m²” y que la ciudad, ya expuesta a islas de calor urbano, no puede llevar adelante un proyecto considerado “aberración ecológica”.

Este proyecto de construcción de 18.000 m² podría hacer espacio “vegetado y abierto”, do

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