El domingo se celebraron elecciones en España en la región noroeste de Castilla y León: como otras elecciones locales de los últimos meses, también son relevantes a nivel nacional para medir el consenso del Partido Socialista, que lidera el gobierno a nivel nacional con el presidente Pedro Sánchez.
El recuento de votos está casi completo (96 por ciento): ganó el Partido Popular (PP), de centroderecha, que ya gobierna en la región, obteniendo 33 escaños de un total de 82, pero sin lograr la mayoría absoluta. El Partido Socialista, por el contrario, ganó dos escaños, hasta llegar a 30; el partido de extrema derecha Vox ganó un escaño, llegando a 14 en total. Los tres partidos obtuvieron respectivamente el 35,4, el 30,7 y el 18,9 por ciento de los votos.
A pesar de la victoria del PP, al Partido Socialista le fue mejor que en las dos últimas elecciones autonómicas, en Aragón y Extremadura respectivamente: en ambos casos el Partido Socialista perdió con bastante claridad y, sobre todo, Vox obtuvo excelentes resultados. En Aragón duplicó sus escaños (hasta 14) y en Extremadura pasó de 5 a 11 escaños, con un incremento igualmente significativo: en Castilla y León la situación de Vox se mantuvo prácticamente sin cambios.
El PP obtuvo el 34,2 por ciento de los votos, mientras que el Partido Socialista, que lidera el Gobierno a nivel nacional con el presidente Pedro Sánchez, obtuvo el 24,2 por ciento, con una diferencia de diez puntos porcentuales.
Las oposiciones de derecha esperan que los buenos resultados obtenidos en Aragón y Extremadura y ahora, quizás también, en las elecciones en Andalucía (previstas para junio) puedan confirmar la crisis del partido de gobierno y obligar a Sánchez a dimitir antes de la fecha límite prevista de 2027.