Un portazo puede hacer mucho ruido. El martes por la tarde, al margen del Foro Económico de Davos, la Presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, abandonó furiosa una cena prestigiosa, mientras el Ministro de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, lanzaba una dura acusación contra Europa. Esta salida ilustró el deterioro del clima entre Washington y sus aliados europeos.
La cena, reservada a un pequeño círculo de dirigentes políticos, económicos e institucionales, se desarrolló en un contexto ya tenso. La administración Trump acaba de endurecer su retórica sobre Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca y miembro de facto del área euroatlántica, reviviendo las preocupaciones europeas sobre las ambiciones estadounidenses. Fue en este clima de tensión que Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos y cercano a Trump, habló por última vez.
Según los presentes, Lutnick habría atacado frontalmente las políticas energéticas europeas, consideradas contraproducentes, al tiempo que denunció lo que presentó como una disminución de la competitividad del continente con respecto a los Estados Unidos. Varios comentarios fueron vistos como una respuesta directa a declaraciones hechas anteriormente en Davos por Christine Lagarde y otros funcionarios europeos, que habían defendido la fortaleza financiera y la unidad del bloque.
Incluso Al Gore lo desaprueba
Las reacciones en la sala fueron inmediatas y mixtas. Algunos invitados aplaudieron las comparaciones que resaltaban el poder estadounidense, mientras otros abuchearon, generando un malestar inusual para este tipo de eventos. Fue durante esta secuencia de fuertes críticas que Christine Lagarde, ex ministra francesa de Economía (2007-2011) y ex directora gerente del FMI (2011-2019), se levantó y abandonó la sala, según varias fuentes.
Sin embargo, las versiones difieren sobre la magnitud del incidente. Un portavoz del Banco Central Europeo declinó hacer comentarios. Del lado estadounidense, el Departamento de Comercio dijo que el discurso de su ministro duró sólo unos minutos y añadió que el ex vicepresidente Al Gore fue el único que abucheó. Este último confirmó que reaccionó al final del discurso, explicando su oposición fundamental a la política energética de la administración Trump.
Pero según Reuters, el ambiente era tal que Larry Fink, jefe de BlackRock y copresidente del Foro, dio por terminada la cena antes del postre, mientras algunos invitados empezaban a abandonar el recinto. A la velada fueron invitadas unas doscientas personas.