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En materia de lucha contra el terrorismo, hay pocos juicios de apelación cuyo veredicto sea más indulgente que el de primera instancia. Al final de cinco semanas de debates, el Tribunal de Apelación Especial de París, que estaba juzgando de nuevo a cuatro hombres por su participación en el asesinato de Samuel Paty, dictó, el lunes 2 de marzo, penas que van de seis años de prisión a quince años de reclusión criminal, más leves para tres de ellos que las dictadas durante el primer juicio, en diciembre de 2024.

La mayor sorpresa de esta sentencia se refiere a los dos acusados ​​menos publicitados en este caso: Naïm Boudaoud y Azim Epsirkhanov, dos amigos del asesino Abdoullakh Anzorov, acusados ​​de haber ayudado a este último a obtener un cuchillo y una pistola de airsoft y, por un lado, de haberlos dejado en el coche delante de la escuela de normal el día de los hechos. Fueron condenados respectivamente a seis y siete años de prisión por concierto para delinquir simple, sin intención terrorista.

Esta sentencia está a mil millas de las peticiones de la Fiscalía General, que había pedido que fueran condenados a dieciséis años de prisión por complicidad en asesinato terrorista, en primer grado. El presidente no explicó su decisión, cuyos motivos serán comunicados el jueves. Pero con esta sentencia el tribunal de apelación quiere decir que creyó la versión de los dos jóvenes -tenían 18 y 19 años en el momento de los hechos- quienes siempre afirmaron que habían ayudado a su amigo pensando que éste quería discutir tras una ” confunde “.

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