En el patinaje artístico se realizan saltos muy exigentes y rápidos, que requieren tal esfuerzo físico y concentración que los rostros de los deportistas adquieren expresiones especialmente divertidas. Algunas de las caras son intencionadas, sin embargo, como parte de la partitura final también se tiene en cuenta la expresividad del patinador. Esto es algo que se nota especialmente en la danza sobre hielo, la única especialidad del patinaje artístico en la que los saltos son pocos y lo que más importa es la interpretación artística de la coreografía.