Antes de afrontar los octavos de final de la Champions, esta es la gran anécdota del momento. O mejor dicho, la otra ley de la serie que parasita la temporada del Paris Saint-Germain tras la de las lesiones. Pero se trata de una secuencia mucho más irracional que una enfermería siempre llena en la continuación de un ejercicio de 65 partidos: los parisinos no han convertido los tres últimos penales que les han concedido y tienen un ratio de un error sobre dos desde el inicio de la temporada (en 10 ocasiones en todas las competiciones).
Excesivo. Esto no puede ser trivial, en un momento de reuniones que “juegan con los detalles”tener un índice de fracaso tan alto en un ejercicio que, por norma general, garantiza gol casi cuatro de cada cinco veces. De los dieciséis equipos que todavía compiten en la C1, los campeones de Europa son, con diferencia, los que peores resultados tienen, con tres errores por cada gol marcado. Mientras muestra el mejor ataque hasta el momento (26 goles); El Chelsea, que juega el miércoles en el Parc, tiene un 100% de acierto, excepto el 13º ataque.
Esta no es la única paradoja porque, aunque el PSG perdió terreno durante el partido, ganó los últimos cinco penales, con tres títulos en juego (Supercopa de Europa contra el Tottenham, Copa Intercontinental contra Flamengo y Trofeo de Campeones contra el OM). Los tres porteros implicados (Gianluigi Donnarumma una vez, Lucas Chevalier y Matveï Safonov dos veces) desempeñan sin duda un papel esencial en esta fortuna, pero sigue siendo un desafío para la compostura de los tiradores parisinos en condiciones extremas. Hace un año en Liverpool, en el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, la sesión fue una clase magistral.