Nathalie es la única consultora educativa senior (CPE) en su universidad y nunca entendió por qué. El instituto cuenta con más de 700 alumnos, cien más que hace diez años. Con tales números, la mayoría de sus compañeros están a dos para desempeñar la función, pilar de la vida escolar en las escuelas medias y secundarias. Desde hace varios años cuenta con el apoyo de un pasante, pero este último trabaja a tiempo parcial y “todavía está aprendiendo su oficio”. Cinco profesores auxiliares (DEA) completan el equipo que, ante la acumulación de tareas en una escuela muy grande, no puede hacer frente a la carga de trabajo.
Todas las solicitudes de Nathalie (las personas citadas por su nombre solicitaron el anonimato) al rectorado para un segundo puesto en el CPE, con el apoyo de sus sucesivos directores de escuela, fueron rechazadas. “Los inspectores ya me han dicho que no estoy realizando suficientes proyectos de educación para la ciudadanía, pero no veo cómo podría hacerlo, me paso el día gestionando conflictos”está indignado por el CPE, para quien la situación en la que la educación nacional mantiene su institución es fuente de un persistente sentimiento de injusticia. “Tendría que estar detenido varios meses por agotamiento para que el rectorado tenga en cuenta la situacióndijo. En la educación nacional estamos esperando que el accidente reaccione. »
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