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El desplazamiento fue acusado de violencia simbólica. Impulsado por su gusto por la intimidación, Donald Trump realizó el miércoles 1 un gesto inéditommm Abril. Acudió al Tribunal Supremo para presenciar el debate sobre la ley de tierras, que pretende impugnar. Esta presencia silenciosa del presidente estadounidense duró sólo un momento, el de la intervención de su representante, el fiscal general John Sauer. Al abandonar el recinto antes del final del debate, el magnate sin duda se cansó de los intercambios sofisticados, densos, llenos de referencias a precedentes famosos.

Las preguntas se referían principalmente a las nociones de “residencia” Y“fidelidad” padres e hijos extranjeros, sin mayor controversia sobre el actual tema migratorio en Estados Unidos. El Fiscal General ciertamente mencionó la existencia de una industria del turismo de nacimiento, que ha llevado a rusos y chinos a desarrollar estrategias para dar a luz en el país. “Estamos en un mundo nuevo (…) donde 8 mil millones de personas están a sólo un vuelo de dar a luz a un niño que será ciudadano estadounidense”.lanzó John Sauer. “Es un mundo nuevo, es la misma Constitución”respondió bruscamente John Roberts, el presidente del Tribunal Supremo.

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