Según un documento firmado por el Departamento de Seguridad Nacional, hecho público el jueves 13 de febrero por la gobernadora republicana de New Hampshire, Kelly Ayotte, la policía de inmigración estadounidense (ICE) prevé destinar casi 40 mil millones de dólares (unos 33,7 mil millones de euros) a “la adquisición y renovación de ocho grandes centros de detención y dieciséis sitios de procesamiento”transformar más de veinte edificios existentes en centros de detención de inmigrantes.
En lo que ICE describe como “centros regionales de procesamiento”Los migrantes permanecerían en promedio entre tres y siete días. En los megacentros, una media de sesenta días, especialmente antes de una expulsión.
El texto también menciona “la adquisición de diez sistemas listos para usar” donde hielo “ya operativo”. “El costo total estimado del nuevo modelo” equivale a “38,3 mil millones de dólares”. El objetivo es incrementar el número de camas disponibles hasta 92.600. ICE adelanta la fecha límite del 30 de noviembre de 2026 para que “todos los sitios” Ser “operante”.
El documento ilustra una de las estructuras identificadas por el ICE: se trata de un gran edificio de aproximadamente 30.000 m22 con sede en Merrimack (New Hampshire), no lejos de Boston, en el noreste del país, donde tiene previsto instalarse “de 400 a 600” camas.
Una política migratoria cada vez más ofensiva
Donald Trump ha hecho de la lucha contra la inmigración una de las prioridades de su segundo mandato. Desde su regreso a la Casa Blanca hace poco más de un año, el número de inmigrantes en los centros de detención ha aumentado de menos de 40.000 a más de 70.000, alcanzando su punto máximo en enero de 2026. La fuerza laboral de ICE se ha más que duplicado, de 10.000 a 22.000 en apenas unos meses, y su presupuesto se ha disparado.
El documento sugiere que esta ofensiva buscada por Donald Trump corre el riesgo de acelerarse aún más desde que fue mencionada. “un aumento esperado de operaciones policiales y detenciones en 2026”.
“Este esfuerzo tiene como objetivo satisfacer la creciente demanda de camas, agilizar el proceso de detención y deportación, apoyándose en instalaciones no tradicionales”explica la policía de inmigración. El desafío para ICE es “maximizar la eficiencia operativa, minimizar costos, acortar los tiempos de procesamiento y promover la seguridad, la dignidad y el respeto de todos los extranjeros detenidos”subraya, cuando los defensores de los derechos humanos y las ONG han denunciado periódicamente condiciones de detención indignas.