Yassamin Ansari nunca mira televisión. Aparte de una serie en Netflix por la noche, cuando regresa exhausta del Congreso. Elegida por Arizona, esta joven de 33 años de origen iraní representa la nueva generación democrática. El que pretende romper con la política hecha de compromisos obtusos y comunicación formateada.
La brutalidad de la administración Trump y su desprecio por la legislatura sólo alienta a la base demócrata en esta dirección. Las elecciones parciales del 4 de noviembre en Nueva York, Virginia y Nueva Jersey confirmaron este deseo de ruptura y confrontación con los republicanos.
Dos días después, Yassamin Ansari instaló una mesa frente a la oficina del presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. Allí colocó un cartel acusándolo de matar de hambre a familias pobres y hundir la cobertura médica, dos cuestiones clave en el centro del confinamiento, un congelamiento de negocios federales no esenciales, que terminó oficialmente el 12 de noviembre. La foto circuló en las redes sociales. Después de que ocho senadores de su bando se rindieran y acordaran poner fin al estancamiento presupuestario de cuarenta días (una capitulación para la base progresista), Yassamin Ansari regresó a la capital. En el avión improvisó un vídeo para oponerse a este acuerdo.
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