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El martes en Estados Unidos, el juez federal Richard Leon bloqueó las obras de construcción de la nueva sala de recepción de la Casa Blanca, deseada por el presidente Donald Trump y financiada con 400 millones de dólares en donaciones privadas, incluidas algunas de Amazon, Google y el propio Trump. León, nombrado juez por el presidente republicano George W. Bush, aceptó el recurso del National Trust for Historic Preservation, un grupo de preservación histórica que se había opuesto al proyecto, que llevó a la demolición de una fachada de la Casa Blanca en octubre.

Según León, “ninguna ley se acerca ni siquiera a darle al presidente la autoridad que él (Trump) dice tener” y sólo se espera que el proyecto se reinicie una vez aprobado por el Congreso (un paso que Trump ha afirmado repetidamente que no necesita). Sin embargo, León suspendió su orden por 14 días, reconociendo que el caso “plantea preguntas novedosas y relevantes” y porque espera que el gobierno estadounidense apele. Excluyó de su decisión cualquier trabajo necesario para mantener el edificio seguro, pero dijo que todo lo que se construya en las próximas dos semanas podría tener que ser demolido.

Tras publicarse la decisión, Trump criticó la asociación en una publicación en su red social Truth. Pero se espera que el jueves una comisión federal nombrada por el Congreso y presidida por los aliados de Trump se pronuncie sobre el proyecto y le dé su aprobación final. La votación ya había sido aplazada debido a las numerosas opiniones recibidas por la comisión contra la construcción de la sala.

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