7ee2f89_ftp-1-tstrypd02t6x-52f021d9424a48248ed3377fd7aa752a-0-de1e20bd58dc4a1794c5d4329f6bc7a9.jpg

Este martes 20 de enero en Estrasburgo, frente al Parlamento Europeo, dos filas de tractores bloquearon los dos carriles de la avenida que conduce al hemiciclo, bien custodiado por la policía. Más de 5.000 agricultores de varios países europeos se manifestaron en la ciudad alsaciana para expresar su enfado contra la firma del acuerdo de libre comercio firmado el 17 de enero entre la Comisión Europea y cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Entre bombas de humo y petardos, ondeaban consignas contra Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión acusada de no respetar a los agricultores. Este último quería presionar a los eurodiputados convocados a votar el miércoles 21 de enero sobre una posible remisión del acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). En caso de voto positivo, el TJUE estudiará la compatibilidad del acuerdo con los tratados europeos. Esto podría retrasar la revisión del acuerdo comercial por parte de los eurodiputados hasta dos años.

Entre los manifestantes, un millar de italianos, encabezados por los sindicatos Agricoltori Italiani y Coldiritti, el primer sindicato agrícola transalpino. Su presidente Ettore Prandini insiste: “Este tratado fomenta la importación de productos peligrosos para la agricultura y la salud. No estamos en contra del comercio internacional, pero las mismas normas deben aplicarse a todos. » “Las mieles sudamericanas que llegarán al mercado contienen azúcar y químicos, a diferencia de la nuestra que debe cumplir con especificaciones”explica Giampiero Altroni, un apicultor italiano cuya granja familiar en Lombardía alberga 250 colmenas.

Te queda el 44,5% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author