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León XIV pide el “desarme de los corazones” en un Líbano fracturado

Papa León

Como de costumbre, el Papa León XIV no envió un mensaje categórico, deseando seguir siendo diplomático. Pero durante su homilía hizo numerosas alusiones y referencias a la crisis que enfrenta el Líbano y su región, presa de divisiones y donde muchos habitantes expresan su cansancio ante los conflictos y la corrupción.

Tras agradecer a los actores, religiosos y no religiosos, que participan en la reconstrucción del país, el soberano pontífice advirtió : «Este agradecimiento no debe ser un consuelo íntimo e ilusorio». Mientras las heridas de la guerra civil, ocurrida entre 1975 y 1990, que unió a diferentes confesiones en el país, están lejos de ser curadas, el líder espiritual de los católicos intentó lanzar un llamamiento a la concordia:

“Todos estamos llamados a no ceder a la lógica de la violencia y a la idolatría del dinero, a no resignarnos al mal que se está extendiendo. (…) Sólo tenemos una manera de hacerlo: desarmemos nuestros corazones, dejemos caer la armadura de nuestras clausuras étnicas y políticas, abramos nuestras confesiones religiosas al encuentro mutuo, despertemos en lo más profundo de nosotros el sueño de un Líbano unido, donde triunfen la paz y la justicia, donde todos puedan reconocerse como hermanos y hermanas. »

Esta exhortación a “desarme de corazones” Tiene especial sentido en un país que ha estado luchando por el desarme de algunas milicias desde el final de la guerra civil, empezando por la de Hezbollah.

Con una cita bíblica elegida para la ocasión, León XIV concluye con el profeta Isaías: “El lobo habitará con el cordero, el leopardo se echará junto al cabrito, el becerro y el cachorro de león pacerán juntos” (Es 11,6).

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