Sospechoso a veces de exagerar el costo de las operaciones del ejército israelí, llevadas a cabo desde hace dos años en represalia por el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, – antes de que las organizaciones internacionales confirmaran sus cifras – el Ministerio de Salud de la Franja de Gaza, controlada por el movimiento islámico, omitió de hecho de sus cuentas una parte importante de las pérdidas humanas en el enclave palestino. Debido al caos que reina allí, a las dificultades para encontrar e identificar cadáveres entre los escombros o a la ausencia de declaraciones de defunción cuando fueron asesinadas familias enteras, una parte sustancial de la mortalidad no fue registrada por la administración local.
Ésta es la conclusión del primer estudio independiente en el ámbito de las autoridades locales, publicado el miércoles 18 de febrero en la revista Lanceta de salud global, que estima esta subestimación en alrededor del 35%, o incluso el 40% teniendo en cuenta la mortalidad indirecta, es decir, las muertes no violentas (enfermedades, desnutrición, etc.) atribuibles al conflicto. Este trabajo confirma análisis previos publicados en la literatura científica.
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