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Alessandra Zavatta
“Nos jactaron de que podían construir once bombas atómicas y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que las negociaciones serían difíciles”. Steve Witkoff, el enviado estadounidense a las reuniones de Ginebra para negociar con Irán el desmantelamiento de su aparato nuclear, reveló el contexto de estas negociaciones. Parecían condenados al fracaso desde el principio. Witkoff viajó a Suiza con Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump y ya arquitecto del acuerdo para poner fin a la guerra en la Franja de Gaza. “En esa primera reunión, los dos negociadores iraníes nos dijeron directa y descaradamente que estaban comprobando 460 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento y que sabían que podía producir once bombas nucleares”, relató Witkoff en una entrevista con Fox News. “Estaban orgullosos de haber eludido todo tipo de protocolos y controles para llegar al punto en el que podían fabricar el arma nuclear”. Y ya durante este primer encuentro, “los iraníes insistieron en el ‘derecho inalienable’ de enriquecer el combustible nuclear”. “Respondimos que el presidente Trump pensaba que teníamos derecho a arrestarlo”, recordó Witkoff. “Jared y yo nos miramos un poco perplejos y dijimos: ‘Ahora tenemos problemas reales’. »
El relato de Witkoff parece coincidir con los detalles de un informe de la cadena de televisión estadounidense NBC de que el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, durante la reunión con los enviados estadounidenses, reiteró sus quejas sobre los derechos de Irán al enriquecimiento de uranio. Una señal de que durante la “Guerra de los Doce Días”, en 2025, no todas las centrales nucleares bombardeadas por Estados Unidos habían sido destruidas. Según Witkoff, los materiales fisionables almacenados por Irán podrían transformarse en uranio apto para armas en diez días, siempre que las instalaciones de enriquecimiento sigan operativas después de los bombardeos que atacan al país desde el 28 de febrero. Muchas de estas estructuras se encuentran bajo tierra. De ahí la concentración de ataques de las fuerzas aéreas israelíes y estadounidenses contra lo que parecen ser túneles de entrada a estas instalaciones. Según Tel Aviv y Washington, más de tres mil objetivos han sido alcanzados en una semana de guerra.
Witkoff señaló que Trump lo envió a él y a Kushner a hablar con Irán para llegar a un acuerdo bajo el cual Teherán aceptaría eliminar su programa de misiles, dejar de apoyar a sus aliados, eliminar la marina “para que podamos tener libertad en los mares” y poner fin al enriquecimiento de uranio. “Fuimos allí y tratamos de llegar a un acuerdo justo con ellos, y estaba muy claro que iba a ser imposible, probablemente al final de la segunda reunión”, añadió Witkoff. “Luego volvimos para la tercera reunión sólo para intentarlo una última vez. Querían que informáramos que fue positivo. Esa reunión no fue nada positiva”.