En Saadoun, en el centro de Bagdad, un edificio adornado con un fresco monumental dedicado a la gloria de Hassan Nasrallah vigila las animadas arterias de la ciudad. En torno al líder histórico del Hezbolá libanés, la multitud iza las banderas iraquí y palestina, pero también las de las Unidades de Movilización Popular (Hachd al-Chaabi), la coalición de facciones armadas iraquíes cuyas siglas saturan el espacio urbano desde hace años. Las calles de la capital han estado adornadas durante mucho tiempo con estos emblemas de armas que celebran al Eje de Resistencia, desde el general iraní Qassem Soleimani, asesinado en un ataque estadounidense en 2020, hasta los comandantes locales mártires. Pero desde que comenzó la campaña han aparecido otras efigies: retratos retocados de candidatos legislativos,