Mareas humanas en las calles, un edificio gubernamental en llamas y balas reales. En Irán, las imágenes que cruzan las fronteras del país se han vuelto raras desde que el gobierno cortó el acceso a Internet a la población el pasado jueves. Pero estos vídeos, a menudo grabados con teléfonos inteligentes, dejan una constatación clara: la ira del pueblo iraní, dos semanas después del inicio de las manifestaciones, no ha disminuido y ahora se ha extendido a gran parte del país.
Inicialmente dirigidas contra la hiperinflación que enfrenta Irán, las protestas han adquirido una dimensión completamente nueva en los últimos días, apuntando directamente al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, quien ha estado en el poder durante 36 años. Incluso llegando a gritar: “Muerte al dictador”.