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Jo y Roley McIntyre celebraron su 40 aniversario de boda el año pasado, rodeados de sus cuatro hijos y cinco nietos en Ederney, un pueblo de Irlanda del Norte. Su historia de amor, sin embargo, no fue escrita para durar. En 1984, cuando se conoció la noticia de su compromiso, los amantes recibieron amenazas de muerte. “Un día recibí un sobre con una bala adentro y una tarjeta de pésame para mi funeralrecuerda Roley, que ahora tiene 73 años. Y mis amigos de la infancia no me hablaron durante años. »

La pareja es rechazada e intimidada porque Roley es protestante y Jo es católica, en una Irlanda del Norte desgarrada desde finales de los años 1960 por una guerra civil entre las dos comunidades. Los católicos, partidarios de la reunificación de Irlanda, lucharon contra los protestantes, leales al Reino Unido. Un conflicto mucho más político e identitario que religioso. “Hemos sido acusados ​​de traicionar nuestra causa o de ser espías”-susurra Roley-. Acusaciones que explican por qué “Algunas parejas han tenido que mantener su relación en secreto a toda costa, llegando en ocasiones incluso a abandonar Irlanda del Norte o cambiar de nombre”revela la historiadora Alison Garden. Desde 2020, la investigadora lleva a cabo una investigación sobre las relaciones mixtas en la Queen’s University de Belfast, junto con su colega Ruth Duffy.

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