Es un partido que por sí solo simboliza el inicio de temporada para el Paris Saint-Germain (PSG). Inconsistente durante varios meses, oscilando entre buenas y malas actuaciones, el club capitalino ofreció una doble cara en el espacio de un solo partido. Después de un comienzo catastrófico, los campeones de Europa lograron finalmente derrotar al AS Mónaco (ASM) el martes 17 de febrero, ganando (3-2) en el partido de ida de los play-offs de la Liga de Campeones, en el estadio Louis-II.
El inicio, sin embargo, no hacía presagiar un resultado final a su favor, ya que el destino parecía afligir a los parisinos en medio de una pesadilla. Un escenario oscuro, inicialmente dividido en cuatro actos. Tras apenas 55 segundos de juego, los monegascos abrieron el marcador gracias a Falorin Balogun, que se quedó solo en el segundo palo para cabecear un centro de Alexander Golovin. El atacante americano duplicó así la ventaja (18Y), aprovechando la generosidad de la defensa del PSG, antes de que el portero del ASM Philipp Köhn detuviera el penalti a Vitinha (22′)Y).
La angustia se hizo visible entonces en los rostros de los jugadores parisinos, como Marquinhos, locos de rabia al ver a su equipo perder dos goles en tan poco tiempo. Pero los problemas no terminaron con la salida de Ousmane Dembélé (26Y) sobre la lesión.
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