Las escalofriantes imágenes y testimonios de las masacres cometidas en Darfur desde el 26 de octubre arrojan una luz tardía y dura sobre la guerra civil sudanesa, que sin embargo devasta el país desde hace más de dos años y medio. Y planteó la cuestión del apoyo externo a los dos beligerantes en esta guerra, que se ha regionalizado y alimenta el tráfico de todo tipo. En primer lugar, el del combustible en la vecina Libia, cuyos mecanismos se describen detalladamente en un informe de la organización estadounidense sin ánimo de lucro The Sentry, publicado el jueves 13 de noviembre.
Más de un millón de litros de combustible pasan cada día por el distrito de Al-Kufra, en la frontera con Darfur, en el sureste de Libia, explica el informe. El distrito de Al-Kufra, un vasto centro para el tráfico de minerales, armas, vehículos y combustible, está controlado por el clan del mariscal Khalifa Haftar, dueño de Bengasi y del este y sur de Libia durante más de una década.