Un proyecto controvertido. Cientos de personas se reunieron el sábado en Londres para denunciar la posible instalación de una superembajada china en el corazón de la capital británica, y se espera que el gobierno tome una decisión el martes.
Estos manifestantes, la mayoría de los cuales ocultaban sus rostros, se reunieron pacíficamente cerca del lugar previsto para esta representación diplomática, a un paso de la turística Torre de Londres.
A ellos se unió el líder de la oposición conservadora, Kemi Badenoch, quien recordó, en un discurso, su rechazo al proyecto. “No a la súper embajada china”, “MI5 (Inteligencia interna británica) ha sido advertido” o incluso “El Partido Laborista se ha ido a la cama”, se lee en los carteles que blandían los manifestantes.
El Gobierno de Keir Starmer, que debe decidir sobre la cuestión antes del 20 de enero, ya ha pospuesto esta decisión varias veces.
Cables de comunicación subterráneos.
Durante varios años, China ha estado intentando trasladar su embajada del exclusivo barrio de Marylebone a una ubicación cerca de la Torre de Londres y del centro de negocios de la City.
Para Benedict Rogers, director del grupo de derechos humanos Hong Kong Watch, “es muy probable que un sitio como éste sea utilizado para el espionaje”, citando los delicados cables de comunicación subterráneos que se encuentran allí.
También le preocupan las consecuencias para “varias comunidades chinas de la diáspora”, incluidos los opositores a Hong Kong.
Lo mismo ocurre con Brandon, un hongkonés de 23 años que vive en Manchester, para quien este proyecto suscita “muchas preocupaciones”. “Es como una base de operaciones. Y está justo en el centro de Londres”, dijo. “No creo que sea bueno para nadie excepto para el gobierno chino”, continuó.
“Habitaciones secretas”
Otro manifestante, también de Hong Kong, pide al primer ministro Keir Starmer que “dé un paso atrás” porque “existe un alto riesgo para la seguridad nacional del Reino Unido, no sólo para el pueblo de Hong Kong”. Esta mujer de 60 años vive en suelo británico desde hace tres. No quiso revelar su identidad por temor a posibles represalias.
Para Benedict Rogers, las cosas están claras: este proyecto es una forma de que el Reino Unido promueva sus intereses comerciales. Pero advierte que “los beneficios no superarán los costos”.
El martes, el periódico Daily Telegraph, que afirmó haber obtenido planos intactos del enorme edificio, reveló que Pekín tenía intención de construir “habitaciones secretas” debajo de la embajada, incluida una “cámara oculta”.